
La pérdida de atención ya no se siente como algo “puntual”, sino como un modo de vida: leer dos páginas y abrir el celular, escuchar a alguien mientras la mente salta a otra cosa, olvidar qué ibas a hacer al entrar a una habitación, trabajar y estar viendo videos en tu celular; es que vivimos rodeados de estímulos diseñados para interrumpirnos y muchos estamos ya habituados a esta forma de vivir.
Hay señales claras de saturación. En el Reuters Institute Digital News Report 2025, solo 21% dice usar alertas de noticias semanalmente como punto de partida, y entre quienes no reciben alertas, 43% afirma que las desactivó activamente. Esa es la foto de una atención cansada de ser empujada todo el día.
Cuando pasamos el día saltando entre estímulos —notificaciones, pestañas, mensajes, videos y tareas— nuestra atención aprende a vivir en modo “escaneo”: siempre lista para lo siguiente. Con el tiempo, mantenerte en una sola cosa se siente más difícil, no porque estés “fallando”, sino porque el entorno refuerza la dispersión.
La buena noticia: la atención se puede recuperar y entrenar. En este artículo vamos a entender qué la está debilitando y, sobre todo, qué prácticas simples y realistas pueden ayudarte a volver a tener foco.
Contenido
📉 ¿Qué provoca la falta de atención? La pérdida de atención en una mente hiperestimulada y poco entrenada
Vivimos rodeados de pantallas, notificaciones, mensajes y contenidos diseñados para captar nuestra atención el mayor tiempo posible. Esto no es casualidad, ni una cuestión de falta de voluntad individual: es parte del diseño del entorno digital actual.
La psiquiatra Marian Rojas Estapé lo explica con claridad cuando habla de la cultura de la gratificación inmediata. Según ella, nuestro cerebro se acostumbra a recompensas rápidas (likes, mensajes, estímulos constantes), debilitando la capacidad de concentración profunda, la tolerancia a la frustración y la atención sostenida.
Cuando todo es inmediato, la espera se vuelve incómoda, el silencio se vuelve raro y la atención prolongada se siente casi antinatural.
📱 El “hackeo de la atención” y el modelo digital actual
Desde el mundo de la tecnología, Santiago Bilinkis ha descrito este fenómeno como un verdadero hackeo de la atención.
Muchas plataformas digitales no compiten por ofrecer calma, claridad o profundidad, sino por retener nuestra atención el mayor tiempo posible, porque esa atención es el recurso que se monetiza.
El problema no es solo cuánto tiempo pasamos frente a una pantalla, sino cómo esa exposición constante fragmenta nuestra capacidad de estar presentes, de pensar con calma y de sostener el foco en una sola cosa.
Con el tiempo, la mente se acostumbra a saltar de estímulo en estímulo, y la atención deja de ser algo que dirigimos conscientemente para convertirse en algo que otros dirigen por nosotros.
🧠 Atención, emociones y cuerpo: una mirada más integral
La psicóloga Nazareth Castellanos ha aportado una mirada especialmente interesante al conectar atención, emociones y cuerpo. Su trabajo sugiere que una mente constantemente acelerada y fragmentada genera ruido interno, afectando no solo la concentración, sino también el equilibrio emocional.
Cuando la atención está dispersa, también lo está nuestra capacidad de autorregularnos, de sentir con claridad y de responder de forma consciente en lugar de reactiva.
❗ ¿Por qué importa entrenar la atención hoy?
La pérdida de atención no es un problema menor. Tiene efectos reales en nuestra vida diaria:
- Dificulta la memoria, porque sin atención no hay verdadero registro de la experiencia.
- Empobrece las relaciones, al estar físicamente presentes pero mentalmente ausentes.
- Reduce la capacidad de aprendizaje, al no poder sostener el foco el tiempo suficiente.
- Aumenta el estrés, al vivir en un estado de estimulación constante.
La buena noticia es que la atención no se pierde para siempre.
Se debilita cuando no se usa… pero se fortalece cuando se entrena.
🧘♂️ ¿Qué podemos hacer? Una relación más consciente con la tecnología
Aquí no se trata de rechazar la tecnología ni idealizar una vida sin pantallas. La clave está en cómo nos relacionamos con ellas.
Algunas prácticas simples y realistas son:
🔹 Establecer momentos libres de pantalla
Crear espacios breves del día (5, 10 o 15 minutos) sin celular ni estímulos digitales permite entrenar la atención plena de forma natural: observar la respiración, el cuerpo, los sonidos o simplemente estar presentes.
🔹 Seleccionar ejercicios con pantalla que apoyen el cultivo de la atención consciente
La tecnología también puede ser una aliada. Existen ejercicios guiados, sonidos, ritmos, pruebas de memoria y dinámicas de concentración que, usados con intención, ayudan a entrenar el foco y la atención sostenida.
La diferencia no está en la pantalla, sino en el uso:
👉 pasar de un consumo automático a una herramienta consciente de entrenamiento mental.
🔹 Reducir estímulos innecesarios
Desactivar notificaciones no esenciales y limitar el consumo impulsivo de contenidos reduce la fragmentación mental y crea un entorno más favorable para la concentración.
🔹 Practicar todos los días, sin buscar perfección
La atención no se entrena con sesiones largas ni complicadas, sino con regularidad e intención. Pequeños ejercicios diarios generan cambios reales con el tiempo.
🌱 Conclusión: entrenar la atención es entrenar la forma en que vivimos
La atención no es solo una función cognitiva.
Es la puerta de entrada a la memoria, al aprendizaje, a las relaciones y al bienestar.
En un mundo que compite constantemente por distraernos, entrenar la atención es un acto consciente y casi contracultural. No para aislarnos de la realidad, sino para habitarla con mayor claridad.
👉 Invitación final
Si sientes que tu atención se dispersa con facilidad, que tu memoria necesita refuerzo o que tu mente vive en automático, no necesitas ser experto ni cambiar tu vida por completo.
En Gimnasio de la atención encontrarás ejercicios simples y prácticos, ejemplo un ejercicio para desarrollar la memoria de trabajo, algunos sin pantalla y otros apoyados conscientemente en la tecnología, diseñados para ayudarte a entrenar la atención y la memoria día a día.
Empieza con unos minutos.
Entrena con constancia.
Y descubre cómo recuperar la presencia en lo cotidiano.
